Carlo Carusso
Ella llegó del frío y de la nieve
para tender sus penas al sol de Capri.
Tenía que olvidarlo para siempre,
y sentada en cubierta suspiraba.
La suave brisa del Mediterráneo
maduraba de rosa sus mejillas.
Y ya en el puerto
alguien dijo su nombre.
Me llamo Carlo,
el taxista Carusso de Capri.
Y aunque muero sin ella,
no renuncio a la vida.
Me llamo Olga,
y he venido a encontrar el olvido.
Y aunque un día se fue,
se ha quedado conmigo.
El taxi fue trepando la montaña
hasta un lugar muy cerca de las nubes.
El sol pintaba
de rojo la bahía.
O sole mio,
cantaba Carlo mientras señalaba
a lo lejos Napoles
y a su espalda Sorrento.
Olga reía
mientras Carlo Carusso cantaba
bajo la sombra gris
de un sombrero de paja.
Te enseñaré la villa de Tiberio,
y el lugar donde dicen se bañaba.
Es una gruta,
azul como tus ojos.
O sole mio,
cantaba Carlo mientras la abrazaba.
A lo lejos Napoles
y a su espalda Sorrento.
O sole mio.