Luna
La luna no paraba, caminaba por cada rincón.
Era la misma en cualquier parte, en los Andes o en Japón.
Iluminaba cada cielo hasta que un día no.
Y se detuvo en mi balcón.
¿Será que es el lugar que hoy acordó para verse con el sol?
Oh, que de dar vueltas por el mundo se cansó.
No puede ser por mí. Debe haber un error.
Pero se detuvo en mi balcón.
De todas las ventanas que había, no sé qué habrá visto en la mía, pero pasó.
Pasó.
No fue una noche y adiós. Ella volvió y volvió.
Se hizo rutina y se quedó.
Tiene el mundo entero y aún sigue viniendo con todo lo que ha visto. Juro que no entiendo qué habrá visto en mí.
Ella que ha visto emperadores y palacios,
Que vivió en el cielo y sabe lo que hay en su cima,
Que se codea con estrellas del espacio y ahora está desayunando en la cocina.
Pensé que yo cambiaba con sus faces, pero no era tan así.
No solo era feliz cuando ella estaba llena.
Es que ella estaba llena porque yo estaba feliz.
Pero pasó, pasó.
No fue una noche y adiós. Ella volvió y volvió.
Se hizo rutina y se quedó.
Tiene el mundo entero y aún sigue viniendo con todo lo que ha visto. Juro que no entiendo qué habrá visto en mí.
Qué habrá visto en mí.
Yo cuando sea mamá quiero ser bombera.
Sí.